En claro: UNE 0087, el estándar que marca el camino de los Espacios de Datos en España

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En claro: UNE 0087, el estándar que marca el camino de los Espacios de Datos en España

Imagina que quieres compartir datos de tu empresa con otras organizaciones para crear soluciones innovadoras, pero te surgen mil dudas: ¿cómo garantizo que mis datos están seguros? ¿Qué tecnología debo usar? ¿Cómo me aseguro de que sea legal? ¿Podrán otras empresas entender mis datos? Hasta ahora, cada organización improvisaba sus propias respuestas. Desde julio de 2025, España cuenta con una hoja de ruta clara: la especificación UNE 0087.

La UNE 0087 es la primera norma española que define qué es un Espacio de Datos y cómo debe funcionar. Publicada el 17 de julio de 2025 por la Asociación Española de Normalización (UNE) con el impulso del Centro de Referencia de Espacios de Datos (CRED), esta especificación establece las reglas del juego para que empresas, administraciones y organizaciones puedan compartir información de manera segura, legal y eficiente.

Piénsalo como el código de circulación para los datos: antes teníamos carreteras, la tecnología, pero cada uno conducía como quería. Ahora tenemos señales, normas y un lenguaje común que permite que todos circulemos de forma ordenada y segura. Sin esta hoja de ruta, el riesgo era que cada región, cada sector, cada empresa, desarrollara su propia forma de compartir datos, creando islas incompatibles entre sí.

Tres pilares para un ecosistema funcional

La norma se construye sobre tres pilares fundamentales que garantizan que los Espacios de Datos funcionen correctamente. El primero es la interoperabilidad, que asegura que todos nos entendamos. No basta con compartir datos; es fundamental que quien los reciba pueda entenderlos y usarlos. Esto incluye tanto la dimensión técnica, qué tecnologías y protocolos usar para que los sistemas se conecten; como la semántica, garantizando que un "cliente" signifique lo mismo para una empresa de energía que para una de telecomunicaciones. Es como asegurarse de que todos hablamos el mismo idioma y usamos los mismos enchufes.

El segundo pilar es la gobernanza, que establece reglas claras para todos. ¿Quién decide qué datos se comparten? ¿Cómo se resuelven conflictos? ¿Qué pasa si alguien no cumple las normas? La especificación define cómo deben organizarse los Espacios de Datos, qué roles y responsabilidades tiene cada participante, los mecanismos de control y supervisión, y los aspectos legales y de cumplimiento normativo. Esto aporta seguridad jurídica: sabes a qué atenerte y qué esperar de los demás.

El tercer pilar es la creación de valor, porque el objetivo final no es compartir por compartir, sino generar beneficios reales. Hablamos de nuevas oportunidades de negocio, servicios innovadores que serían imposibles con datos aislados, eficiencia operativa al evitar duplicidades, y toma de decisiones basada en información más completa.

Un trabajo verdaderamente colaborativo

Esta especificación es fruto del trabajo colaborativo de más de 50 profesionales de entidades públicas y privadas, organizados en tres grupos de trabajo que durante meses debatieron, consensuaron y refinaron cada aspecto de la norma.

El primer grupo definió qué es exactamente un Espacio de Datos y creó un modelo de madurez para que las organizaciones puedan evaluar en qué punto se encuentran. El segundo estableció los requisitos de interoperabilidad técnica y semántica, respondiendo a la pregunta de cómo conectarse de forma práctica. El tercero trabajó en los aspectos legales, organizativos y de gobernanza, tal vez los más complejos porque tocan cuestiones de soberanía, privacidad y responsabilidad.

Este enfoque colaborativo garantiza que la norma no es un ejercicio teórico, sino que refleja las necesidades reales del mercado y el sector público, con sus complejidades y sus matices.

¿Por qué debería importarte?

Para las empresas, adoptar UNE 0087 significa acceder a ecosistemas de datos que antes estaban fuera de su alcance. Participar en Espacios de Datos certificados abre puertas a colaboraciones que eran imposibles cuando cada organización trabajaba aislada. Además, cumplir con esta especificación puede convertirse en una ventaja competitiva, especialmente en licitaciones y concursos públicos donde se valora seguir estándares reconocidos. También reduce riesgos: seguir una norma avalada por decenas de expertos y alineada con Europa te protege legal y técnicamente. Y quizá lo más importante en términos prácticos, aporta claridad en la inversión: sabes exactamente qué tecnología y procesos necesitas, sin tener que adivinar.

Para las administraciones públicas, la norma ofrece un marco común que facilita la colaboración entre diferentes niveles de gobierno. Ayuda al cumplimiento normativo, alineándose con regulaciones europeas como el Data Act y el Data Governance Act. Permite mayor eficiencia al evitar que cada administración duplique esfuerzos creando infraestructuras incompatibles. Y en última instancia, los datos compartidos permiten ofrecer mejores servicios públicos a los ciudadanos.

Para los ciudadanos, aunque no vean directamente esta norma en acción, el impacto se nota en su día a día: mejores servicios digitales que van desde el transporte público hasta la sanidad, mayor control sobre sus datos personales gracias a una gobernanza clara, y la innovación que beneficia a todos en forma de nuevas aplicaciones, servicios y soluciones que surgen cuando los datos fluyen de forma segura.

La norma UNE 0087:2025 puede consultarse gratuitamente en línea gracias al patrocinio de la Dirección General del Dato. Esto permite que cualquier organización, desde startups hasta multinacionales, pueda acceder a ella sin barreras económicas, facilitando que todo el tejido empresarial se integre en el ecosistema de Espacios de Datos con igualdad de condiciones. También nos encontramos con la Guía de Verificación de Conformidad, elaborada por el CRED, que permite a cualquier organización, desde startups hasta multinacionales, entender y aplicar los criterios de interoperabilidad, gobernanza y creación de valor.

La norma tampoco es una iniciativa aislada. España no va por libre: esta especificación está perfectamente coordinada con iniciativas europeas como IDSA (International Data Spaces Association) y Gaia-X, lo que facilita que los proyectos españoles puedan participar en iniciativas transfronterizas sin tener que reinventarse.

Además, no es una norma exclusiva para grandes tecnológicas o sectores específicos. Se aplica a todos los ámbitos económicos: salud, energía, movilidad y transporte, agricultura y agroalimentación, turismo, industria manufacturera, sector público... Cada sector puede adaptarla a sus necesidades específicas manteniendo el núcleo común que permite la interoperabilidad.

Un mapa para el crecimiento y obtención de mayor beneficio

Una de las aportaciones más valiosas de UNE 0087 es el modelo de madurez que incluye. Este modelo permite a las organizaciones autoevaluarse y saber en qué nivel están, desde el inicial, cuando apenas se está explorando el concepto, hasta el optimizado, donde la organización lidera con innovación constante. Entre medias están las fases de desarrollo, con proyectos piloto; definido, con procesos y tecnologías establecidos; y gestionado, con operación continua y métricas de mejora.

Este modelo es especialmente útil porque permite trazar un camino claro desde donde estás hasta donde quieres llegar, sin sentir que tienes que dar un salto imposible de golpe. Puedes avanzar paso a paso, consolidando cada nivel antes de pasar al siguiente.

Con un marco común, los proyectos avanzan más rápido porque hay consenso sobre cómo hacerlo. No hay que invertir meses en diseñar desde cero la arquitectura, los protocolos de gobernanza o los mecanismos de interoperabilidad. La norma acelera el despliegue al proporcionar esas respuestas.

Los Espacios de Datos necesitan masa crítica para funcionar: cuantos más participantes, mayor el valor de la red. Un estándar reconocido facilita que más organizaciones se sumen, creando un efecto red positivo que hace sostenible el ecosistema a largo plazo.

La convergencia con Europa es otro beneficio importante. Facilita la participación en proyectos europeos y el acceso a financiación comunitaria, al demostrar que tu proyecto está alineado con el marco europeo. También promueve la autonomía tecnológica y la soberanía de datos, reduciendo la dependencia de grandes plataformas extranjeras que operan con sus propias reglas.

Y lo mas beneficioso a nivel empresarial y social: al facilitar la colaboración, emergen modelos de negocio innovadores basados en datos compartidos que antes simplemente no existían porque la fricción para colaborar era demasiado alta.

La publicación de UNE 0087 marca un antes y un después en cómo España aborda la compartición de datos. Por primera vez, organizaciones de todos los tamaños y sectores tienen una hoja de ruta clara, respaldada por consenso técnico y alineada con Europa. No se trata solo de tecnología o normativa: se trata de crear un ecosistema donde compartir datos sea seguro, confiable y beneficioso para todos.

Desde una pequeña empresa agroalimentaria en Zamora hasta un gran hospital en Barcelona, todos pueden participar ahora en igualdad de condiciones. El dato compartido es el petróleo del siglo XXI, pero solo si sabemos extraerlo, refinarlo y distribuirlo de forma justa y eficiente. UNE 0087 nos da las herramientas para hacerlo.