De la norma a la realidad: cómo se pone en marcha un Espacio de Datos paso a paso

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De la norma a la realidad: cómo se pone en marcha un Espacio de Datos paso a paso

La semana pasada veíamos como la publicación en verano de 2025 de la Especificación UNE 0087 ha supuesto un hito en el desarrollo de los Espacios de Datos en España. Por primera vez, existe un marco común que define qué son, cómo se caracterizan y qué elementos deben tener estos entornos de compartición de datos. Sin embargo, entre la norma y la realidad hay un camino que exige decisiones estratégicas, técnicas y organizativas.

Poner en marcha un Espacio de Datos no es solo cumplir una especificación: es diseñar un ecosistema de confianza donde los datos generan valor sin perder control. Vamos a tratar de recorrer ese camino, desde la definición inicial hasta la puesta en funcionamiento.

Todo Espacio de Datos comienza con una pregunta clave: para qué existe. Antes de hablar de tecnología, conectores o estándares, el promotor debe definir el objetivo del espacio, que puede ser resolver un reto concreto, activar un sector, mejorar servicios públicos o impulsar la innovación territorial. La UNE 0087 aporta el marco conceptual, pero es el propósito el que delimita el alcance, los participantes y el modelo de funcionamiento. Por ejemplo, en el Centro de Especialización en Espacio de Datos Inteligente de Zamora, cuyo propósito trasciende la mera infraestructura tecnológica para convertir la ciudad en un polo de investigación, formación y emprendimiento en economía del dato.

Esta definición inicial determina si el espacio será sectorial o transversal, si operará a nivel local, regional o nacional, y qué tipo de valor se espera generar. Un Espacio de Datos orientado a la movilidad urbana no se estructura igual que uno centrado en la economía circular o en la sanidad digital. El propósito no solo justifica la inversión, sino que orienta todas las decisiones posteriores. En el caso de Zamora, el objetivo combina investigación en tecnologías habilitadoras, formación especializada y aceleración empresarial, respondiendo simultáneamente a la reactivación económica regional y a la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.

Identificar a los actores y su papel

Un Espacio de Datos no es una plataforma, sino una red de organizaciones. En esta fase se identifican los roles principales: quién promueve el espacio, quién aporta datos, quién los consume y bajo qué condiciones. Definir estas relaciones desde el inicio evita conflictos posteriores y refuerza la confianza entre los participantes.

El promotor puede ser una administración pública, un consorcio sectorial o una entidad privada con capacidad de articular un ecosistema. Los proveedores de datos pueden incluir empresas, organismos públicos, sensores IoT o plataformas digitales. Los consumidores pueden ser desde investigadores hasta desarrolladores de servicios o gestores públicos. Aquí la gobernanza empieza a tomar forma, aunque todavía no esté formalizada, estableciendo quién tiene voz en las decisiones, quién asume responsabilidades y cómo se distribuyen los beneficios.

Diseñar las reglas del juego

Uno de los pasos más críticos es establecer las reglas de uso del dato: qué datos se comparten, con qué finalidad, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones. La norma define principios, pero su aplicación práctica requiere acuerdos claros, comprensibles y aceptables para todas las partes.

Este punto es clave para romper uno de los mayores frenos al intercambio de datos: el miedo a perder control. Las reglas deben abordar cuestiones como la titularidad del dato, los derechos de uso, las restricciones de acceso, los plazos de conservación y las condiciones de cesión a terceros. También deben contemplar escenarios de modificación, revocación o terminación de los acuerdos. La transparencia en estas reglas genera seguridad jurídica y facilita la incorporación de nuevos participantes. Un enfoque efectivo integra desde el diseño los principios FAIR (Findable, Accessible, Interoperable, Reusable), asegurando que los datos sean localizables, accesibles, interoperables y reutilizables mediante taxonomías claras y restricciones de uso bien documentadas.

Traducir la gobernanza a mecanismos técnicos

La confianza no se declara, se implementa. Las reglas acordadas deben traducirse en mecanismos técnicos que garanticen control de acceso, trazabilidad, seguridad e interoperabilidad. Es aquí donde entran en juego los conectores, las identidades digitales y los estándares europeos. La investigación en arquitecturas descentralizadas permite explorar soluciones como el aprendizaje federado, donde múltiples entidades colaboran en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial preservando la privacidad de sus datos. Las tecnologías de registro distribuido añaden una capa adicional de confianza mediante la trazabilidad inmutable de las transacciones de datos.

La tecnología no lidera el proceso, pero sí lo hace posible. Los conectores actúan como puntos de intercambio que verifican identidades, aplican políticas de uso y registran transacciones. La interoperabilidad semántica asegura que los datos puedan entenderse entre sistemas diferentes. La arquitectura descentralizada permite que cada organización mantenga el control de sus datos mientras participa en el ecosistema. Estos elementos técnicos no son opcionales: son la expresión operativa de los acuerdos de gobernanza.

Garantizar cumplimiento normativo desde el diseño

Uno de los valores diferenciales de los Espacios de Datos es que nacen alineados con la regulación europea. RGPD, Data Act o AI Act no se gestionan como un añadido posterior, sino como parte del diseño del espacio. Este enfoque reduce riesgos, genera confianza jurídica y facilita la adopción por parte de empresas y administraciones.

El cumplimiento normativo implica implementar mecanismos de privacidad por diseño, garantizar la portabilidad de datos, establecer procedimientos de consentimiento informado y prever auditorías de uso. También requiere claridad sobre las responsabilidades en caso de incumplimiento y mecanismos de reclamación accesibles para los titulares de los datos. La normativa no es un obstáculo, sino un marco de garantías que refuerza la credibilidad del espacio.

Activar los primeros casos de uso

Un Espacio de Datos no se valida por su arquitectura, sino por su uso real. La puesta en marcha suele comenzar con casos de uso piloto, controlados y de impacto claro. Estos primeros escenarios permiten ajustar reglas, tecnología y gobernanza antes de escalar el ecosistema.

Es también el momento en el que el valor del dato se hace tangible. Un caso de uso bien diseñado demuestra que el intercambio de datos genera beneficios concretos: mejora la eficiencia operativa, habilita nuevos servicios, optimiza recursos públicos o impulsa la innovación. Los pilotos permiten identificar fricciones técnicas, lagunas normativas o resistencias culturales que no eran evidentes en la fase de diseño. El aprendizaje de esta etapa es fundamental para garantizar la escalabilidad.

Evolución y mejora continua

Un Espacio de Datos no es un proyecto cerrado. Es una infraestructura viva que evoluciona con nuevos participantes, nuevos datos y nuevos usos. La norma marca un punto de partida, pero la sostenibilidad del espacio depende de su capacidad de adaptación.

La gobernanza debe contemplar mecanismos de revisión periódica, incorporación de nuevos actores, actualización tecnológica y evaluación de impacto. También debe prever escenarios de interoperabilidad con otros Espacios de Datos, tanto sectoriales como territoriales, facilitando la emergencia de un ecosistema europeo integrado. La mejora continua no es solo técnica: implica también la evolución de la cultura de datos, la capacitación de los participantes y el fortalecimiento de la confianza colectiva.

La UNE 0087 establece las bases para construir Espacios de Datos alineados, interoperables y confiables. Pero convertir esa base en una realidad operativa requiere visión, coordinación y un enfoque progresivo. De la norma a la realidad no hay un salto, sino un camino que se recorre paso a paso, combinando marco normativo, gobernanza y tecnología al servicio del valor del dato.